Amándonos tal cual somos

¿Cuántas veces te has mirado al espejo y no has reconocido a la persona que vez? Esto se vuelve muy común cuando nos desconectamos de nuestro cuerpo, primordialmente porque no nos agrada lo que presenta el espejo.

Looking-in-the-mirrorVerse bien es una obsesión de nuestros tiempos. Estamos siendo bombardeados constantemente con imágenes de cuerpos imposibles, muchos de los cuales se han vuelto tan delgados extrayendo costillas y a través de otros procedimientos médicos de riesgo. Entiendo que algunos de estos procedimientos son necesarios, cuando la salud de una persona se encuentra bajo riesgo inminente debido a su exceso de peso. No es a esos casos a los que me refiero. Pero estoy segura que conoces a alguien que se queja constantemente de cómo luce, y tú no puedes entender por qué, pues para ti se ve bien como está.

Tenemos expectativas irreales, queriendo vernos en la vida real como la modelo que ha sido retocada en las fotos de la revista. ¿Peor que eso? Primordialmente, tenemos una idea muy pervertida de lo que es la belleza. La belleza externa es como la moda: los conceptos van y vienen con el tiempo, como los “bell-bottoms”. ¿No me crees? Simplemente mira el arte del Renacimiento, donde las mujeres se representaban tal cual eran, incluyendo “chichos” y celulitis. Eso estaba de moda y era “sexy”, y se consideraba una señal de salud y fertilidad. Entonces, si los parámetros de la belleza externa cambian tanto como el clima, ¿cómo se supone que nos mantengamos a la par con los estándares? ¡En realidad, no tenemos que hacerlo! El momento en que entendemos este concepto, nos liberamos de un peso muy grande.

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Las Tres Gracias – Peter Paul Rubens (1639)

Considera esto: ¿cuánto cambiaría el estado de la conciencia humana si la gente invirtiera sólo una cuarta parte del tiempo que pierde preocupándose por su exterior, cuidando a su yo interior? Todo estriba en que, en la medida que cultivas tus belleza interior, mejor te verás en tu exterior. Cuando te sientes bien contigo mismo, emanas una energía hermosa que es percibida por los demás. Esto, a su vez, te hace una hermosa persona, apreciada por otros por QUIEN eres, y no por la combinación de tus medidas, estatura y peso.

Aceptar nuestros cuerpos como son es el primer paso para obtener los cambios que queremos. Es la ley de la atracción, ya que permea y aplica a todo en nuestras vidas. Mira, está bien que queramos perder peso, pero tenemos que comenzar por ser agradecidos de lo que tenemos HOY. Este cuerpo al que desprecias tanto es el que el te ha bendecido con todas las emociones (positivas y negativas) que has sentido hasta ahora. Inclusive si lucía diferente en algún momento, sigue siendo el mismo cuerpo, no te mudaste otro. ¿Cómo no estar agradecido de esta marvillosa máquina perfecta que nos permite tener una experiencia 3D/4D que nos ayuda a crecer?

Una vez estamos agradecidos de lo que tenemos, podemos imaginarnos nuestros cuerpos como queremos que luzcan (visualización). Un consejo sin embargo: hazlo con las intenciones correctas. Cambia tus hábitos alimenticios, no porque quieres perder 30 libras en 30 días para que tu ex se arrepienta de haberte dejado. Cambia tus hábitos alimenticios porque entiendes que te ayudará a estar más saludable, tener más energía y sentirte más feliz. No comiences un programa de ejercicios porque tu compañera de trabajo tiene mayor atención del jefe por su espectacular figura. Comienza un programa de ejercicios por sus beneficios físicos y mentales. Nuestro modo de pensar es una herramienta muy poderosa. Y todo en la vida tiene que ver con la intensión. El propósito detrás de tus acciones SI importa grandemente.

Algo es seguro, una vez comiences a demostrarle a tu cuerpo que lo amas tal como es ahora, abres la puerta a transformaciones maravillosas. ¡Adelante, mírate en el espejo y dite a ti mism@ lo hermos@ que te vez! Concéntrate en esas características de tu cuerpo que más te gustan, y disfruta de mirarlas y celebrarlas. Te aseguro que este ejercicio estimulará tu auto estima y te ayudará a vencer tus complejos.

Recuerda que la belleza externa como la vende Hollywood es solamente una medida estandarizada, como los exámenes de admisión universitaria. No hay nada estándar en los seres humanos. Somos expresiones únicas del amor de Dios y debemos apreciar nuestras diferencias y particularidades, porque son las que nos hacen ser QUIENES SOMOS.

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